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martes, 2 de marzo de 2010

BUS TRACKER


Lo cierto es que, en el mundo administrado y organizado a escala planetaria, la aventura y el misterio del viaje parecen acabados; los viajeros de Baudelaire, que partían a la búsqueda de lo inaudito y estaban dispuestos a naufragar durante el viaje, encuentran en lo ignoto, pese a cualquier desastre imprevisto, el mismo tedio que han dejado en casa.
Claudio Magris

Aquí seguimos, tratando de llevarle la contraria al poeta, algunos días nos lo ponen más difícil que otros, pero no cejamos en el empeño.

Como cada día, cojo el autobus, ya de vuelta a casa. Tras los saludos de rigor, ¿qué tal? no es aquí una frase hecha, quien te la hace espera una respuesta a la que también él responderá, el conductor me pregunta si cojo con frecuencia esa ruta. Dos veces al día creo que puede considerarse frecuente, tras lo que me confiesa que él, en cambio, es la primera vez que la hace y que si puedo contarle un poco del recorrido y las paradas. Tras la sorpresa inicial, ahí me veo explicándole al chófer que tiene que seguir la calle 60 hacia el este, que llegará a Stony Island y por la 57 girará hasta alcanzar Lakeshore Drive. Todo recto al norte llegaremos a Columbus, para girar un poco más allá por Balbo hasta State, de nuevo al norte hasta tomar Wacker Drive para cruzar el río por el puente de Michigan Avenue, un poco más allá doblará la esquina con Ohio y un par de manzanas después girará de nuevo en Fairbanks, desde allí, Grand Avenue le llevará directo a Navy Pier, al este una vez más. Final de trayecto.
Me lo agradece y me pide que no me siente lejos y que le avise si toma el camino equivocado. Ya sé a que me puedo dedicar de mayor, si esto no se me acaba de dar del todo bien.

Un día más, música. Sin segundas intenciones.

3 comentarios:

  1. CdR me asombras, llevas dos meses de Chicago y y hablas de la ciudad como si fuera Oviedo que la conoces como la palma de la mano.

    Eres un crack Cico de Rayas.

    P puedes estar tranquila y orgullosa, con él no te perderas nunca en la vida.

    Un abrazo.

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  2. Oye, que buen cuento.
    Imagina que sin malicia pero decidido, le indicas una ruta equivocada. Las calles familiares se alejan y otras nuevas surgen. Para tu asombro, viajeros suben y bajan en fantasmales paradas que nunca existieron. Lo increíble es que esa gente sin nombre se incorpora a vidas que no son las suyas, en destinos cambiados, en trabajos ajenos. Nadie lo nota. Innumerables líneas del destino se alteran por tu travesura.
    Un viajero sube al bus. Esta visiblemente enfadado y se sienta a tu lado. Sin mirarte, dice:
    -Estas cambiando las cosas, ¿sabes?. Cada bus tiene su ruta.
    Tu te haces el loco, pero tu piel de gallina y tu sentido del peligro (ese que te avisaba de que un tigre sable se había metido en la cueva, en silencio), te hacen ver que es mejor no empeorar las cosas; ese no es un simple viajero.
    - Indícale la dirección correcta.
    Dice, mientras se levanta, pide parada y se baja del autobús. Su mirada son planetas y estrellas, brillos milenarios. Su último gesto con la mano. ¿Es un adiós o una amenaza? Por si acaso, le dices al conductor que gire a la derecha hacia las viejas calles conocidas.
    ¿A que no sabías qué el universo tiene revisores?Pues ese era uno de ellos.

    Besos.

    J.

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